Carta astral de Armónicos de la edad magia blanca para el dinero

Las siete edades de la mujer.
Hans Baldung Grien.


En las dos entradas anteriores hemos revisado el caso de estudio propuesto por Chris Mitchell para ilustrar la utilidad de los armónicos como una importante herramienta auxiliar en las tareas de interpretación astrológica. No sólo los armónicos nos pueden ayudar a comprender un poco mejor la personalidad y la vida de Alan Turing sino que, a la inversa, el estudio de este personaje nos puede ayudar a comprender un poco mejor la naturaleza y el funcionamiento de los armónicos.

Hasta ahora, nos hemos centrado casi exclusivamente en lo que podríamos denominar los armónicos estáticos de Alan Turing. Es decir, hemos usado algunos de sus primeros armónicos como extensiones de su carta natal, como si se tratara únicamente de añadir unas cuantas cartas complementarias al análisis de su natividad para hacer más vívido el retrato de su peculiar manera de ser, sentir, pensar y actuar. Podemos sumar a la carta natal tantas cartas armónicas como queramos y en cualquier orden, porque, al igual que en la operación matemática de la suma, el orden de los factores no altera el producto. Pero quien haya leído atentamente los artículos de Zipporah Dobyns que hemos presentado en este blog, recordará que se ha ensayado también el uso de los armónicos como técnica de prognosis, por el procedimiento de vincular el número de cada armónico con el correspondiente a la edad de la persona. En este caso, el orden de los factores es esencial, porque la sucesión de cartas armónicas se corresponde exactamente con la sucesión de acontecimientos que cada año modifican la vida de la persona, de modo que los números de las distintas cartas armónicas nos indican los momentos en los que es más probable que se manifieste cada una de las facetas que esos armónicos y sus aspectos asociados prometen.
Al parecer, la primera idea en ese sentido partió del propio John Addey, sobre la base de consideraciones pitagóricas de índole numerológica. La numerología considera que cada número no es meramente el nombre de cierta medida cuantitativa, sino que encierra la esencia de una cualidad o de un estado del alma y que tiene un potencial estructurante de la realidad en todos los niveles. Por consiguiente, si una persona tiene, por ejemplo, 20 años de edad ¿no deberá sintonizar más fácilmente en ese momento con su armónico 20 que con cualquier otro? Además de una cierta simpatía entre números iguales, hay consideraciones astrológicas que refuerzan esta idea. El armónico 20 contiene 20 zodíacos dentro del círculo de la eclíptica y en 20 años el Sol recorre el zodíaco 20 veces; por tanto, podríamos decir que el armónico 20 contiene dentro de sí la medida de 20 años en forma comprimida. Así nacieron los armónicos de la edad, utilizados inicialmente como una especie de alternativa a la revolución solar o un complemento de la misma, con el mismo período de vigencia y técnicas de interpretación muy semejantes.
A poco que se reflexiona sobre ello, se ve que este concepto del armónico de la edad entraña dificultades teóricas importantes. Si cada armónico tiene una vigencia de un año, contando desde el día en que cumplimos la misma edad en años que coincide con el número del armónico, ¿qué armónico representa el primer año de la vida de una persona, durante el cual todavía no cumplió un año? Según la primera propuesta de Addey, el armónico 1 debería describir el período de tiempo comprendido entre el primer y el segundo cumpleaños. Dejando a un lado el hecho de que el armónico 1 es la propia carta natal, que todo astrólogo considera vigente desde el instante mismo del nacimiento y por toda la duración de la vida del nativo, parece que tendríamos que usar un armónico cero como imagen adecuada del primer año de nuestra vida. Pero un armónico cero dejaría todos los planetas en el grado cero de Aries. Parece más lógico usar el armónico 1 para el primer año de nuestra vida (desde el nacimiento hasta el primer cumpleaños), el armónico 2 para el segundo año, y así sucesivamente. Esta reflexión dio lugar a la alternativa de los armónicos de la edad + 1, sistema en el cual cada número armónico se corresponde con la suma de una unidad a la edad de la persona. En este sistema, al cumplir 20 años debemos mirar el armónico 21, que es el que resulta de sumar 20 armónicos a la carta natal (o armónico 1). En efecto, tan pronto como cumplimos 20 años empezamos a vivir el año 21 de nuestra existencia, de modo que la "simpatía" entre números no se pierde.
Addey consideró ambas posibilidades, sin decantarse claramente por ninguna de ellas, pero, al margen de las especulaciones teóricas, lo que realmente cuenta en astrología es si cada una de sus técnicas funciona o no, lo cual, dicho sea de paso, es mucho más difícil de decidir en este ámbito que en cualquier otro terreno de la ciencia o de la técnica. La polémica no está zanjada y a día de hoy astrólogos como Dymock Brose utilizan exclusivamente la primera alternativa (los armónicos de la edad) mientras que otros, como Zipporah Dobyns o David Hamblin encontraron que la segunda alternativa (los armónicos de la edad + 1) describe mejor la realidad de lo sucedido, especialmente en los años marcados por acontecimientos muy decisivos.
Por lo que he podido investigar por mí mismo, tengo cada día menos dudas de la eficacia de los armónicos de la edad + 1, pero no por ello descarto que la otra alternativa tenga algo que aportar. En su día expuse en la página web de Astrodigitalia dos modelos teóricos que podían justificar la eficacia simultánea de las dos alternativas. Ese texto no está actualmente disponible, ya que lo tengo en revisión, y sería difícil resumirlo en pocas líneas. En cualquier caso, sólo era una especulación. Creo que, de momento, es más interesante que volvamos a nuestro caso de estudio y veamos si puede aportar alguna luz sobre este asunto.
Hay varios acontecimientos importantes en la vida de Alan Turing que merecerían una investigación detenida, pero para no hacer esto muy largo nos limitaremos aquí a considerar los armónicos de la edad (o de la edad + 1) correspondientes al año en el que fue víctima de un robo y posteriormente arrestado él mismo por su condición de homosexual, obligado a someterse a un vejatorio tratamiento psiquiátrico y hormonal y desposeído de su honor y de su puesto de trabajo. Todo esto sucedía en febrero de 1952. Puesto que Turing nació en junio de 1912, no había cumplido todavía los cuarenta años. Si la primera alternativa es correcta, este brusco cambio de rumbo en su vida debería reflejarse de algún modo en el armónico 39. Si funciona la segunda alternativa, entonces el armónico 40 debería mostrarlo.
Alan Turing. Armónico 39 geocéntrico.

El armónico 39 de Turing no muestra, a primera vista, ninguna señal importante de alarma. Hay abundancia de aspectos fluidos (trígonos y sextiles) y Júpiter y el Sol se alojan en grados que pertenecen a la casa décima natal. Deberíamos esperar un buen año en el terreno profesional, con éxito y reconocimiento público. No habiendo ningún planeta en la casa 12, no parece que sea de temer ninguna amenaza de encarcelamiento o arresto. El aspecto más comprometido para su imagen pública y su profesión es la oposición de Saturno al MC. Neptuno en la casa primera opuesto a Lilith en la séptima y ambos en cuadratura con Quirón conforman una configuración que sugiere la posibilidad de convertirse en víctima de engaños o escándalos relacionados con relaciones de pareja o prácticas sexuales atípicas o promiscuas. Pero en conjunto la carta parece indicar más satisfacciones que desdichas en el curso de ese año.
Alan Turing. Armónico 40 geocéntrico.

En el armónico 40 destaca inmediatamente una conjunción muy estrecha de Plutón con la Luna situada exactamente sobre el MC de Alan Turing. Plutón sobre el grado del MC anuncia una profunda transformación de la imagen pública o en el terreno profesional. En ocasiones coincide con un aumento de poder o de responsabilidades, pero también puede representar la exposición pública de "los trapos sucios" o la destrucción de la propia imagen. Marte en la casa 12 y en oposición a Júpiter señala la amenaza de encarcelamiento por problemas legales; también se opone a Lilith, lo que indica que esos problemas legales podrían incluir connotaciones sexuales. El Sol, también en la casa 12, se opone a Urano, regente moderno de Acuario y, por tanto, de su MC. Los trígonos de Saturno/Neptuno a Plutón/Luna no mejoran la situación, porque una alianza entre planetas con alto poder destructivo en realidad los hace más peligrosos. La tensión entre los planetas de la casa 12 y los de la casa 6 representa adecuadamente la disyuntiva en la que fue colocado Alan Turing cuando las autoridades le forzaron a escoger entre la cárcel y los tratamientos químicos altamente agresivos para su salud.
Como hemos visto, podemos encontrar puntos de contacto entre cualquiera de las dos cartas y los sucesos conocidos a posteriori, pero creo que la segunda refleja la situación de manera más intensa y más nítida que la primera.
Armónicos heliocéntricos

Quienes leyeron mi comentario a la agresión a Berlusconi publicado en este blog en el pasado mes de enero recordarán que hice uso de los tránsitos heliocéntricos y de las revoluciones heliocéntricas para trazar una imagen astrológica concordante con lo sucedido. Si las cartas heliocéntricas funcionan como mapas natales y también en los clásicos métodos de prognosis, no hay ninguna razón para que no deban funcionar también los armónicos heliocéntricos en cualquiera de sus posibles usos. Los usuarios del Astrolog, en cualquiera de sus versiones, todo lo que tienen que hacer para ver un armónico heliocéntrico es pulsar la letra H de su teclado mientras está en pantalla el armónico geocéntrico del mismo número. Pulsando de nuevo la misma tecla recuperaran la versión geocéntrica del mismo armónico. Disponiendo de un sistema tan cómodo y eficiente, no hay excusa posible para no echar un vistazo a los armónicos heliocéntricos de Turing que estamos considerando.
Alan Turing. Armónico 39 heliocéntrico.
El armónico 39 heliocéntrico de Turing tiene un inmediato impacto visual, debido a la notable estructura de Gran Trígono que involucra a la mitad de los planetas de esta carta. Si sólo nos fijamos en esto y nos dejamos llevar por la corriente que santifica al Gran Trígono como la configuración más afortunada que quepa hallar en una carta astral, no podemos esperar otra cosa que dicha, felicidad, goce sin esfuerzo, ausencia de tensiones y buena suerte en todo lo que se emprenda en un año representado por esta figura. Sabemos que a Turing no le fue muy bien cuando tenía 39 años, al menos en el último tercio de ese año. Pero tampoco hay en esta carta otros aspectos adversos lo bastante fuertes como para contrarrestar la exuberante profusión de trígonos. Algo falla aquí. No creo que ningún astrólogo hubiera podido predecir lo que sucedió, ni siquiera en términos muy generales, basándose sólo en una carta como ésta. No parece un buen aval para los armónicos heliocéntricos, pero recordemos que, en realidad, Turing estaba viviendo el año número 40 de su vida, así que veamos qué pasa si usamos como referencia el armónico 40.
Alan Turing. Armónico 40 heliocéntrico.

Al igual que en el armónico 40 geocéntrico, nos encontramos aquí de nuevo a Plutón formando parte de una estrecha conjunción -esta vez con Marte- que se sitúa muy cerca del grado del MC. Estos dos planetas forman también una oposición muy cerrada con Mercurio. Ahora sí tenemos una configuración que refleja muy fielmente los hechos. La conjunción de Plutón/Marte sobre el MC es mucho más peligrosa para el honor, el trabajo y la imagen pública que la de Plutón/Luna observada en el armónico geocéntrico del mismo número. Mercurio en conjunción a la cúspide de la casa 4 y opuesto a Marte/Plutón simboliza perfectamente bien a un ladrón (Mercurio) que entra a robar en el hogar del nativo (casa 4) provocando un efecto demoledor (Plutón/Marte) sobre la fama del nativo (casa 10, con la que conecta a través de los aspectos a Plutón y Marte). Además de todo esto, Júpiter, Saturno y la pareja Tierra/Luna ocupan la casa 12 (amenaza de cárcel) y Quirón y Neptuno ocupan la casa 6 (invasión en la salud a través de fármacos perjudiciales).
Al igual que sucedió con los armónicos geocéntricos, también los armónicos heliocéntricos dejan en este caso en mejor lugar a la alternativa de la edad + 1 que a la de la edad a secas. Esto es, de hecho, lo que sucede en la mayor parte de los casos: los armónicos de la edad + 1 suelen funcionar mejor que los de la edad sin el añadido de una unidad. Pero no siempre es así. He encontrado algunas casos en los que parece funcionar mejor el otro armónico; por esta razón no me decido a desechar del todo la primera alternativa y, como dije más arriba, ya he diseñado un par de modelos teóricos capaces de justificar la eficacia simultanea de las dos opciones dentro de un modelo integrado.
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